Con este afiche quise transmitir que hablar sobre el dolor no es una debilidad. En primer lugar, el titular "Hablar salva vidas" busca normalizar la conversación y ofrecer esperanza. Por ello, quise que el mensaje principal fuera claro e inmediato para quien lo vea en la calle. Además, la frase secundaria refuerza que pedir ayuda es un acto de valentía y cuidado. En conclusión, la intención es que alguien lea, reconozca sus sentimientos y dé el primer paso.
La X roja cruzando el lazo actúa como un símbolo de rechazo al acto de hacerse daño. De hecho, el lazo y la sombra evocan la gravedad del tema sin glorificarlo ni mostrar detalles explícitos. Asimismo, elegí un símbolo reconocible para que el mensaje visual se entienda al instante. Por otra parte, el contraste entre la X y el lazo crea tensión visual que obliga a detenerse y leer. En definitiva, busqué equilibrio entre la contundencia y la sensibilidad hacia quien lo necesita.
El fondo azul busca transmitir calma y contención frente a una situación emocional intensa. En este sentido, el blanco y la tipografía redondeada aportan cercanía y legibilidad, como una voz amistosa. Por otro lado, el rojo de la X introduce urgencia sin convertir el afiche en algo agresivo. De igual forma, la jerarquía tipográfica guía la mirada desde el titular hasta la información de ayuda. Finalmente, cada elección visual está pensada para facilitar la comprensión en un vistazo rápido.
Incluí un llamado claro a buscar alguien de confianza: un amigo, familiar o profesional. Así mismo, el texto ofrece pasos concretos y refuerza que llamar puede cambiar la situación. Cabe destacar que agregué la línea nacional 126 disponible 24/7 para que la ayuda sea accesible en El Salvador. Del mismo modo, también se menciona el 911 para emergencias, orientando a quien necesite intervención inmediata. En resumen, la idea es reducir la barrera entre la persona en crisis y el apoyo que puede salvarla.
Hice este afiche porque creo que la prevención comienza con visibilizar y acompañar. Por consiguiente, quiero que la comunidad deje de silenciar el sufrimiento y se convierta en red de apoyo. Igualmente, busco que el diseño sea respetuoso con la experiencia de las víctimas y sus familias. De esta manera, espero que se comparta en escuelas, centros comunitarios y redes para llegar a más personas. En conclusión, el afiche pretende abrir conversaciones y recordar que nadie está obligado a enfrentar su dolor solo.
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